Santo Domingo, primada y última, ciudad laberinto, ciudad abismo.
Santo Domingo, puta vestida de Armani, calzada con chancletas de goma y perfumada de Rococó. Tus axilas grajientas despiden vapores de salitre, mariscos y podredumbre.
Santo Domingo, ciudad que se traga a sus hijos más vulnerables, los digiere, los defeca y tira en sus cloacas inasequibles.
Dime, Santo Domingo, hermosa, ruidosa, mala madre, malparida, ¿qué hiciste con tu hijo Lukio?
Lukio Santo Domingo
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