El Seba era un autodidacta. Las pocas veces que hablaba era para cantarte la justa. Toda la vida se leyó todo. Escuchándolo me di cuenta de por qué no me interesaba ningún universitario (ni siquiera yo en aquella época). Solo son interesantes aquellos (y aquellas) que tienen cierta dosis de perversión, de angustia, de navegar a ciegas, en la mirada. El abanderado que se desmaya. El mejor de la clase que sería capaz de limpiarse el culo con el carnet. La que se va a casar y, el día antes se suicida porque sí. La mina que agarramos en una fiesta para hacerle un becerro y, de una y sin pedir nada, se cuelga a nuestra historia. Los tipos que conservan, que vegetan, los que van muriendo lentamente con su canción, los que ni siquiera tienen canción, los que te piden «come on baby light my fire», esos no sirven para nada. Nunca se miraron al espejo.

 

                 ”Doctor Muerte, personaje de “Estokolmo”

Estokolmo

$11.00Price

    ©2018

    La Pereza Ediciones